TIEMPO ESTIMADO DE LECTURA
3 minutos
PÚBLICO
Individuos de madera resistente, que no le escapan a los baños de realidad; entendiendo que, a veces, hay que dejar de lado la "torre de marfil" para reconocer que lo que hacemos tiene un valor que merece ser puesto en el mundo.

Estos días estoy teniendo baños de realidad recurrentes, así que vengo acá, toda mojada todavía, a compartir mis hallazgos.
Dichos episodios no me dieron tiempo a procurarme la toalla de la reflexión. Así que salen así nomás, a guacha pelada.
Por ejemplo: el otro día asistí a una mentoría de Nico Marrero que analizó una pieza escrita que postulé previamente. Su análisis arrojó varias cosas que un poco ya intuía, pero me negaba a decírmelas en voz alta:
“A tus textos les falta la mirada del otro... ¿Cómo ayudás al que llega a tu web, al que lee tu newsletter...? Tu texto es hermoso y tiene valor narrativo, pero el que te lee necesita saber cómo lo ayudás vos a él”.
Entré en cortocircuito, obviamente.
Estoy tan acostumbrada a que me lleguen devoluciones inesperadas del tipo:
“Tal cosa que dijiste me ayudó a entender tal otra”
“Tal cosa que escribiste me destrabó un nivel de entendimiento X”.
Y yo, muy cómoda en mi poltrona (o en mi torre de marfil, no sé), escribo y publico, pretendiendo además que mi público inteligente —previamente filtrado— adivine a qué me dedico, qué vendo y cuál es el valor que ofrezco.
Ahí fue cuando recordé que sí tengo un activo que no carece de “la mirada del otro”, porque hasta lo compraron desde Suecia.

Durante meses, tanto Sandrita que te sonríe en la foto desde Helsinborg, como la comunidad de Diario de una Artesana estuvieron a la espera de su publicación, adquiriéndolo en preventa.
Yo no puse un peso en publicidad, y es que tampoco tenía: ya había vendido medio riñón para pagar los gastos editoriales.
El libro mismo es un coworking: lo escribí porque me lo pidió la gente.
Es un libro necesario que le pone los puntos sobre las íes a la labor artesanal, pero no se queda solo ahí, va más allá.
Lo leyó Andrés, que es tremendo músico y en su tiempo de ocio fabrica cajones peruanos y repisas de madera. Pidió reunirnos por videollamada para mostrarme todos los párrafos que había subrayado y contarme de qué manera le habían impactado. (Sí, después de eso lloré como una nena).
Lo leyó Gustavo, multipotencial emprendedor: un día actor, otro día trader en criptomonedas, que si te descuidás 5 minutos, también te vende remeras personalizadas. El Guzz se encendió tanto que cada tanto me recuerda: “¡Boludaaa, ya te dije que tu libro me inspiró a escribir el mío!”.
Es probable que si estás leyendo esto ya tengas un ejemplar del Diario de una Artesana, lo hayas leído y me hayas mandado un mensaje para decirme que su lectura te tocó profundamente el corazón y te inspiró a X cosa...
Pero si no, por una vez le voy a hacer caso a otra voz que no sea el disco rayado de mi madre dándome el mensaje de que no valgo un carajo y que quién me va a comprar algo a mí, que soy una inútil buena para nada...
Voy a escuchar a Nico y voy a poner acá abajo ese put* link de venta que tanto pánico me da compartir.
Para el e-book, es este:
Para el libro en papel, es este otro:

Actuando como espejo: que te des cuenta de que eso que hacés con tanta pasión —sea lo que sea, artesanal o no— tiene muchísimo más valor del que te imaginás.
Que no te digan que te consigas un trabajo de verdad o que boludeás con un hobby caro solo porque elegiste mover las manos en vez de scrollear...
Este libro es un recordatorio de que estás haciendo mucho más por vos y por el mundo de lo que creés, que tu labor invisible tiene consecuencias visibles en el orden de las cosas tangibles, y va mucho, mucho más allá de la pieza de artesanía que fabricaste.
P/D: También debería releer mi propio libro; puede que sea la toalla que me anda haciendo falta para secarme las excusas. Es de nena caprichosa decirme que no incluyo la mirada del otro solo porque el otro no me mira.
Mejor hago mi labor, la pongo en el mundo, y después vemos qué pasa.
Si esto ya te reflejó o te quedaste con ganas de más... acá abajito tenés abierto el espacio para dejarme tus comentarios. Te leo.
P/D 2: Sí, también hay un banner con este mismo libro, pero eso es porque rediseñé la plantilla para todos los post... Los comentarios, abajo de ese banner...
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Diario de una Artesana
Este libro es un pedazo de mi mundo y de mis ganas de conectar con vos a través de las palabras.
Dejar de dar vueltas y ponerlo a la venta es mi forma de hacerme cargo de lo que hago.
Podés conseguir tu ejemplar digital desde cualquier parte del mundo.
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